Reciclando

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Con el avance de las nuevas tecnologías es preciso adquirir nuevos conocimientos para no quedarse atrás. Hoy en día donde todo lo digital se va imponiendo, pese a que nos pese, es necesario actuar y ponernos manos a la obra. Al igual que reciclamos todo aquello que después de utilizarlo puede ser aprovechado de nuevo, de la misma manera, digo, nuestra mente nos pide, casi nos exige, que actualicemos nuestra videoteca cerebral para no quedarnos estancados en la era en la que impera las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). El ordenador, el móvil, la tableta… Todos ellos forman parte de nuestra vida. Los manejamos, con más o menos destreza, y no podemos prescindir de ellos. Incluso el ritmo de actualización de estos artilugios es vertiginoso. Recuerdo cuando comencé a manejarme por Internet, de esto hace más de quince años. Utilizaba el ordenador por la noche dando por hecho que eran esas horas cuando no se utilizaba el teléfono. Así que conectaba la entrada de la línea telefónica a mi ordenador. Para los que  no vivieron aquellas experiencias hay que explicarles que cargar una página tardaba siglos y de la desesperación pasábamos a la satisfacción cuando conseguíamos acceder a la información que ansiadamente necesitábamos. Más tarde fue aumentando la velocidad de las conexiones y de los ordenadores. Y llegamos a la tarifa plana. Un gran innovación sin duda alguna. Ya no tenías que controlar el tiempo que estabas conectado a la red. Daba lo mismo estar conectado una que cinco horas (pongo como ejemplo).

Con el transcurrir de los años aparecieron los teléfonos móviles. Los smartphones o teléfonos inteligentes que llegaron después vienen a ser un pequeño ordenador de bolsillo. En el momento de su aparición en el mercado muchos eran los que renegaban de ellos por sentirse controlados, por así decirlo. Pero tarde o temprano casi todos terminan cayendo en sus garras. La cuestión de a qué edad es preciso que se comiencen a usar estos terminales es harina de otro costal.

Y ahora, con vuestro permiso, queridos lectores y lectoras, voy a sumergirme de nuevo en los entresijos de este fabuloso mundo que es el de la telemática.

Besos y abrazos.

Conectados

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Resultado de imagen de conectados en el ciberespacio

 

Como ayer, domingo, publiqué en el otro blog que tengo, hoy no podía dejar pasar la ocasión de escribir en éste también. Los dos blogs son hijos míos y los quiero por igual. Bien es verdad que uno tiene más edad, pero ello no es óbice para que les dedique un tiempo por igual a ambos. Además hay que añadir que el año va finiquitando y no desearía que quedara ninguno de los dos sin despedir a este 2016. Ahora que las obligaciones y mis asuntos me conceden un respiro no tengo excusa para pergeñar este artículo. Y reafirmo que a estas horas estoy inspirado, ¡qué diantres!

Escribo para que me leáis. El blog espera vuestras visitas. Puede que posea un resto de egocentrismo pero el que no llora no mama. Así que iniciado el artículo, voy adelante con él.

Intitulo este artículo “Conectados” porque aludo a las redes sociales. Las mismas que dan apoyo y pábulo a esto cuanto escribo. Gran mérito, por no decir todo, es suyo. El Facebook y el Twitter son una ventana al mundo. Instrumentos, por así decirlo, que nos ponen en contacto con amigos, tanto virtuales como físicos. Y aquí  reside la grandeza de las redes, que te conectan con países de todas las latitudes. De un meridiano a otro. El que no está en las redes no existe. Y mis blogs están. Menos activos de lo que uno quisiera, eso es verdad. Mantener un blog es tarea harto difícil. Solo los profesionales mantienen el ritmo que un blog demanda. Los que somos simples aficionados  hacemos lo que podemos. Y el esfuerzo que realizamos tiene su mérito. Lo hacemos por amor al arte y porque nos agrada. Y porque detrás de cada blog, por lo general, se encuentran muchos años de lectura, de escribir diariamente desde la adolescencia. Desde la niñez, añado yo. Decía un escritor que para escribir hay que vivir intensamente y leer de todo. Pues bien, esas dos premisas yo las cumplo. Lo demás viene dado por añadidura.

Espero, esa es mi intención, publicar un artículo más, al menos, para despedir a este 2016. Y os quiero a todos deseándolo, si no es mucho pedir.

Y si no nos vemos que sea por falta vuestra.

A por las terceras

Peperos

El principal partido de la derecha de este país -léase Partido Popular- sigue erre que erre con su intención de continuar en el poder otros cuatro años más. Sin embargo, la situación es hilarante. Mariano Rajoy, una vez más, no cuenta con los apoyos necesarios para formar gobierno. Y conociéndolo, como le conocemos, no sería de extrañar que a la hora de la verdad diera una espantada como respuesta, al igual que sucedió en la última ocasión en la que se negó a presentarse como candidato a presidente del gobierno.

¿Cuáles son los apoyos extraparlamentarios del PP? Poderosos: esto es, los poderes fácticos, además de monárquicos, burguesía, terratenientes, Ibex 35… Y para mayor oprobio, algunos dinosaurios de ciertos partidos que definitivamente han perdido el rumbo.

¿Con qué apoyos cuenta el PP en el Parlamento?  Que se sepa, hasta hoy, con Ciudadanos. Que no es mucho, la verdad sea dicha.

Por su parte el PSOE anda dando bandazos entre los que defienden dejar gobernar a Rajoy (los dinosaurios a los que me refería antes) y el equipo de Pedro Sánchez, al que tanto he criticado, pero espero que su No es No sea firme y detenga la ambición desmesurada de Mariano Rajoy por gobernar. Y abundando en este tema, cómo se nota que los que claman por dejar que gobierne Rajoy no les afectan las medidas de este mendaz. Los que hemos padecido los constantes recortes sociales, económicos y de toda índole por parte del gobierno del PP sabemos bien lo que nos espera si esta banda de delincuentes regresan al poder. Esto es; más recortes, más impuestos, aumento de los recortes de las libertades más básicas de una sociedad moderna. Tal vez por esos apoyos al PP, de los que hablaba antes, serán recompensados en buen pago a los servicios prestados, cosa ésta que no sería de extrañar.

La solución que quedaría, pues, sería el intento de las fuerzas progresistas de intentar llegar a un acuerdo. Pero las posiciones, en estos momentos, están muy lejos de llegar a buen puerto. Por otra parte, sería el problema secular de la izquierda en este país.

Y visto lo visto, antes que se forme un nuevo gobierno del PP prefiero, sin duda alguna unas nuevas elecciones. Terceras elecciones. Sí, por supuesto. ¿A quién perjudicarían más? Está claro, a las clases dominantes. A por las terceras entonces.

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No podemos perder este tren

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Unidos Podemos

Ante la proximidad de las nuevas elecciones en nuestro país, un grupo de partidos de izquierda decidieron que había que ir unidos para frenar a la inhumana derecha que nos ha gobernado durante estos últimos cuatro años. Esto es, la dictadura del Partido Popular. Debemos impedir que tomen de nuevo el poder. La tarea ha sido ardua. Poner de acuerdo a un numeroso grupo de partidos de diversas orientaciones no ha sido fácil. Pero en lo que estamos de acuerdo es en lo esencial, impedir un nuevo gobierno del PP. Sería una catástrofe que los señoritos peperos continuaran gobernándonos. Tienen una ventaja, que poseen unos votantes fijos. La mayoría de ellos los jubilados a los que es más fácil de controlar desde el miedo. Inculcarles el temor de que perderán sus pensiones, sus ahorros, sus derechos. Y si esto último no fuera suficiente, ahí están las monjas que les cuidan en las residencias para colocarles el voto en la boca y que no se les escape ni uno. El que quiera puede comprobarlo. Solo hay que estar en un colegio electoral donde haya monjas cerca y comprobará el circo de acercar uno a uno de los jubilados votando conjuntamente al PP.

La lucha por los votos va a ser dura. Desde la derecha, tienen medios y dinero suficiente para llevarlo a cabo, se investiga cualquier movimiento que realicen los líderes de esta coalición. Cualquier dato que pueda ser utilizado como arma arrojadiza les viene bien. Y lo hacen dentro y fuera del país. Son expertos en fisgar la vida pública, y lo que es más vergonzoso, la vida privada de cualquiera de nosotros. Quisiera hacer aquí un pequeño inciso para recordar que cuando se proclamó la II República, los monárquicos comenzaron a conspirar el mismo día contra ella. Hoy, los descendientes de aquellos felones siguen con la misma labor. No soportan que otras personas gobiernen por ellos. Ellos, como dueños del cortijo, tienen patente de corso para ser los gobernantes y salvadores de las Españas. Y los demócratas tenemos el deber de impedirlo. Traigo a colación una acción más de este gobierno de inútiles. El Partido Popular es el responsable del aumento de ciudadanos partidarios de la independencia en Catalunya. Sí, digo bien. El PP es una fábrica de independentistas. Y sin embargo, son estos mismos peperos los que claman que se parte España. No, España no se parte, la partís vosotros.

En materia económica los resultados son escandalosos. Nos quieren hacer ver que vamos bien. Mentira. No han cumplido el tope del déficit ni un solo año. Hecho este que seguramente nos costará un castigo desde Europa. Y que, por supuesto, pagaremos todos los curritos de a pie. La llamada hucha de las pensiones ha continuado siendo saqueada por estos maleantes. El paro, lejos de disminuir como el PP se jacta, sigue aumentando. Los ciudadanos que abandonan el país en busca de mejores oportunidades también aumentan. Y resulta hilarante escuchar a los dirigentes del PP que si ganan las elecciones bajarán los impuestos. Sabiendo como saben que bajar los impuestos y pagar la deuda y sostener los gastos del Estado es harto imposible. Sumando a ésto a un tarado como es el presidente que tenemos, en funciones, Mariano Rajoy.

Y termino ya, queridos lectores, añadiendo que desde mi militancia en Alternativa Socialista (CLI-AS), voy a gritar que Unidos Podemos. ¡Salud!

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¿Cambiar de periódico?

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Leer

 

Lleva uno muchos años teniendo como referencia la lectura de un periódico que desde su primer número en los quioscos marcó diferencias. Me estoy refiriendo a un periódico puntero, donde todo periodista quisiera escribir. Grandes firmas, tanto nacionales como extranjeras, podíamos deleitarlas en sus más que cuidadas ediciones. Y así, día tras día.

No obstante lo bueno no dura siempre. De un tiempo para acá, dicho periódico mudó, tanto en su dirección como en su editorial, hacia posiciones, por decirlo claramente, reaccionarias. Sus lectores no dábamos crédito al cambio tan sustancial que se estaba produciendo. Y lo peor es que la mayoría de nuestros articulistas preferidos, nuestros autores e ilustradores más admirados seguían publicando en dicho medio. ¿Qué hacer, pues? Dado que con Internet accedemos actualmente a cualquier medio que deseemos la cosa no debiera tener la menor importancia. ¿Pero qué sucede cuando uno sigue siendo partidario del papel para la lectura? Ahí radica uno, sino el  mayor, de los problemas.

Y dicho problema se agudiza según va transcurriendo el tiempo. ¿Debo aguantar numantinamente? El hecho es que no quiero renunciar al placer de leer a mis articulistas más selectos. Los que continúan, a pesar de los pesares, publicando casi diariamente. No doy nombres, obviamente, pero los habituales lectores de periódicos saben perfectamente a quién me refiero.

Tal vez la solución sea darles un mínimo de confianza. Creer que las cosas pueden y deben cambiar. Como hacen las amistades creyentes que tengo, las cuales me quieren volver al redil, en materia religiosa, digo. Pero como leí, no sé dónde, <El señor no es mi pastor. Yo no soy ningún borrego>.

¿Seré capaz de aguantar sin mis lecturas del medio del que soy seguidor desde que éste salió a la calle? Ya tengo mis dudas, y sabéis, queridos lectores, que precisamente por estas y por otras causas soy extremadamente escéptico. Tal vez sea esto último lo que me salva. Lo que  me va salvando dentro del mundo en que vivimos.

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¿Votamos de nuevo?

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elecciones

 

Parece ser, como era de prever, que se repetirán de nuevo las elecciones generales en nuestro país. Ante la imposibilidad del PSOE de reunir los  apoyos necesarios para impulsar una candidatura segura y la cobardía del PP y de Mariano Rajoy que no ha movido ni un solo dedo para intentarlo por su cuenta, estamos abocados a nuevos comicios. Estábamos muy cómodos sin que el Partido Popular nos estuviera aplicando el garrote vil, prácticamente todos los días, a los curritos de a pie. Los casos de corrupción están a la orden del día por el partido gobernante, ahora en funciones. Aquel golpe de efecto de Rajoy en el que advirtió que en su partido ni un caso más de corrupción, se quedó en agua de borrajas. La corrupción es inmanente al Partido Popular. Y no viene de ahora. Llevan la corrupción consigo desde que se fundó el Partido Popular. Y de mucho antes. Cuando se creó aquella Alianza Popular por exministros de Franco. Vamos, que de casta le viene al galgo.

En cuanto al déficit público, el PP, no ha cumplido ni un solo año en toda esta legislatura. El inefable ministro De Guindos hace ya tiempo que debería haber dimitido por su ineficacia en el cargo. Por sus mentiras, falacias, embustes… Pero ahí lo tenemos sacando pecho y repitiendo al unísono con sus colegas del gobierno del PP   que España está creciendo económicamente. Sí, habéis leído bien queridos lectores. Es la repetición de aquel “España va bien” de Aznar. Por dar una cifra, el déficit del anterior gobierno era del 80% del PIB. Actualmente es de más del 100% del PIB. Pero para los peperos  con el gobierno anterior estábamos en la quiebra y ahora, con el PP, España se ha salvado del hundimiento económico. Que me lo expliquen.

Este hatajo de incompetentes que forman el gobierno de Mariano Rajoy tienen la mentira por bandera. Como su jefe Rajoy, obvio.

Pero sigamos con las más que probables próximas elecciones. El Borbón ya se está reuniendo con los diferentes partidos. Leo que ha manifestado que procuren que no sean “gravosas”. Habría que recordarle al ciudadano Felipe de Borbón que actualmente mantenemos a dos reyes, a dos reinas, y a los que tenemos que añadir infantas, princesas y familia varia. Para pedir austeridad hay que comenzar por uno mismo. Si no, lo mejor es callarse.

Y aquí nos quedamos, a la espera de acontecimientos. Y aprovechando que  estamos en el mes de abril, mes republicano donde los haya, mi más entrañable recuerdo a todos los compañeros y compañeras republicanos.

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¿No estamos mejor sin Gobierno?

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Gobierno1

 

Llevamos más de cien días con un Gobierno en funciones. Creo que no son muchos ni pocos. Depende de quien lo mire, claro. Lo cierto es que desde que el Partido Popular, en las últimas elecciones, no consiguió la mayoría suficiente para formar nuevo Gobierno, no nos va tan mal. De momento ya no tememos a las inhumanas reuniones del Consejo de Ministros que semana tras semana nos encaminaban cada vez más hacia el abismo. Recordemos para los que tengan mala memoria; la sempiterna subida de impuestos, el aumento del paro (aunque el Gobierno de Rajoy nos haga ver lo contrario), la supresión de libertades, tanto colectivas como individuales, la continua marcha de nuestros jóvenes al extranjero para buscarse un futuro más halagüeño… Y suma y sigue.

Mariano Rajoy, erre que erre, se sigue postulando como futuro jefe de Gobierno del país. Pero ya se le pasó la ocasión. Él, mucho presumir de que  el PP es el partido más votado. Que le ha sacado un millón setecientos mil votos al segundo partido, que nos han sacado de la crisis, etc, etc. A pesar de todo esto, a la hora de la verdad, esto es, cuando tuvo la oportunidad de formar Gobierno se echó atrás. Sí, y además por dos veces. No se atrevió a dar el paso al frente. Mariano Rajoy siempre ha sido un cobarde y no deja de demostrarlo día a día. Y a ello hay que sumarle su incultura proverbial. Últimamente confesó en una entrevista radiofónica que había leído un libro recientemente, sin embargo no supo explicar muy bien cuál era la trama ni el contenido de dicho libro. Cosas de Mariano, ya se sabe.

Por otra parte prosiguen los contactos de otros partidos para sumar una mayoría que consiga nombrar un nuevo presidente. La relación del PSOE y Podemos es una relación de amor/odio. Un quiero y no puedo. Pero siguen intentando un acercamiento que solo ellos saben el fruto que dará. Pablo Iglesias ha dado un paso más, advirtiendo que si él es la causa de que no se forme Gobierno renunciará a formar parte de él. Gesto, que por otra parte le honra. Es una determinación que hay que juzgar en su justa medida.

Lo de Ciudadanos es más complicado. Todos sabemos de dónde provienen y eso causa desconfianza, sobre todo en los votantes de izquierda. Y que conste aquí que no considero un partido de izquierda al PSOE. Éste es un partido neoliberal y punto.

Visto el panorama nos esperan días emocionantes. Por lo pronto desde Europa ya han dado señales de vida. Exigencias, cómo no, de nuevos recortes. ¿A quién le tocará lidiar con estas nuevas imposiciones por parte de la UE? Es para pensárselo, ¿no?

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Cincuentones

cincuentón

 

Llegar a los cincuenta años es señal de que se ha vivido, de que hemos vivido. Los que estamos en ese tramo entre los cincuenta y los cincuenta y nueve años podemos decir que hemos vivido. Seguramente más de lo que vivieron nuestros antepasados. Si ellos viajaron, nosotros viajamos más. Nuestros antepasados viajaron, sí, pero la mayor parte de las veces era por cuestiones laborales. También hay que reconocer que nuestros padres hicieron todo lo imposible para que estudiáramos, para que tuviéramos una preparación que, por lo general ellos no habían tenido. Y por eso era normal que recorriéramos gran parte del país generalmente en viaje de estudios. Sin embargo, tenían  más conocimiento de la vida que nosotros. A cierta edad uno se cree que lo sabe todo pero la vida pone a cada uno en su sitio. Procedemos de la explosión de natalidad de finales de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado. Lo que en inglés se denominó baby boom.

Nuestra niñez está arraigadamente unida a la calle. Vivíamos en la calle y éramos libres como los piratas de las películas. Íbamos, por lo menos, tres veces a la semana al cine. También acudíamos habitualmente a la biblioteca pública. Allí nos hinchamos a leer. Recuerdo haber leído todo lo que se publicaba de Mortadelo y Filemón, Astérix y Obélix, Tintín, Hazañas Bélicas… Y además casi nos  sabíamos de memoria todo lo leído. Luego pasamos a Julio Verne y a partir de aquí literatura a todo pasto. Con la lectura de la Literatura, en mayúscula, dejé de frecuentar la biblioteca, comencé a comprar mis libros y a edificar mi propia biblioteca, y me dediqué a leer en casa. Cualquier hora libre era buena para leer. En casa me gustaba leer en la cama, poco antes de dormir, pero mis padres decían que era hora de descansar. Por lo que tuve que buscarme la vida como buenamente pude. Me agencié una linterna y leía bajo las sábanas. Esto último era muy común entre los que éramos lectores voraces. Así no corría peligro de que me volvieran a pillar con mis queridas lecturas.

Sobre los catorce años compré una radio de Onda Corta desde donde escuchaba Radio España Independiente (Estación Pirenaica). Ya por entonces tenía mis ideas políticas, al igual que mis amigos. Sabíamos de quién era cada uno. Qué afiliación teníamos. Lo que no teníamos tan claro es qué era eso de la “democracia”. Con el paso del tiempo lo fuimos aprendiendo.

También vivimos la llamada Transición, que con el transcurrir de los años comprobamos, como nos temíamos, que fue un cachondeo. Ejemplo de ello es que los que nos mandan ahora son hijos y nietos de aquella y del franquismo que le precedió.

Han dado mucho de sí nuestros cincuenta y tantos años. Me encanta la experiencia que los años  han ido aportando a mi vida. No los cambio por los veinte, ni de broma.

Y, como leí el otro día, no sé dónde, “La vida comienza a los cincuenta, lo anterior es práctica”.

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¿Qué dicen los medios?

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Noticias1

 

Procuro leer la prensa y demás medios de comunicación todos los días para estar al tanto de lo que ocurre en el mundo (en el mundo, en mi país, en mi ciudad, etc.). No hay nada más fruitivo, al menos para mí, que comenzar el día leyendo las páginas del periódico. Si puede ser más de un periódico, mejor que mejor. La lectura de los periódicos hacen que sepamos de qué pie cojea cada uno. En nuestro país, todo hay que decirlo, la libertad de expresión ha caído muchos  enteros. Y, qué casualidad, esto coincide con la llegada del Partido Popular al Gobierno de la nación. Pueden decir misa si quieren, pero todos sabemos que es así. En el resto de los países de nuestro entorno se protesta, solidarizándose con nosotros, por la siempre temible represión de las libertades. Muchas noticias están sesgadas, cuando no intoxicadas, para la defensa, de bien sabemos, qué fines. Aquí se trata de salvar “el sistema”. Que todo siga igual, que no se menee ni Dios.

Un claro ejemplo lo tenemos en las encuestas, la mayoría de las veces tendenciosas, con las que nos topamos en los medios. Nos preparan para que vayamos aceptando lo que es inaceptable. Para que volvamos al redil. Y aquí paz y después gloria.

Por eso mismo prefiero leer los artículos de opinión que las noticias propiamente dichas. Y lo hago precisamente por higiene mental. Para continuar pensando libremente. También tengo que reconocer que todavía hay medios que no se dejan sojuzgar, que resisten a los embates del silencio y de la censura. Éstos suelen ser los que no dependen de grupos económicos que puedan influir sobre ellos, sobre los medios, para salvar sus intereses.

Bien es cierto que con la llegada de Internet las cosas mejoraron, ya que tenemos voz para expresar nuestras ideas. Aquí también, ahora, quieren darnos el hachazo, y se reclama desde los gobiernos más reaccionarios que se controle lo que se publica en las redes sociales. Son gobiernos que temen a la libertad. Saben, porque lo saben de sobra, que lo están haciendo mal, muy mal y que siempre hay alguien para hacerles conocer el malestar de la ciudadanía.

Solo manifestar que nunca seré súbdito de nadie. Soy y me considero ciudadano, y todo lo que este término conlleva.

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El (des)gobierno del PP

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gobierno

 

Aquí los tenemos. No olvidemos sus caras. Han sido, y continúan siéndolo, el Gobierno del hambre, de las desigualdades, de los recortes, de la imposición, de la persistente supresión de las libertades. No han tenido ni la más mínima comprensión hacia los ciudadanos. Al contrario, han impuesto su ordeno y mando. Su “rodillo”, su apisonadora. Son, cómo no, el Partido Popular. Más conocido como el partido de los corruptos. Allí donde haya un gobernante del PP hay un presunto corrupto.

En las últimas elecciones ganaron, eso sí que es un milagro, pero no obtuvieron mayoría absoluta para que pudieran seguir incordiándonos a los curritos de a pie. La humildad no va con ellos, al contrario; la soberbia, la ineptitud y la ignorancia de un presidente como lo es Mariano Rajoy pasarán a los anales de la historia como la del borrico que llegó a dirigir a todo un país. Lector, lectora, que esto leéis, podéis comprobarlo en la prensa internacional. Rajoy, señalado como uno de los peores presidentes, no solo de Europa sino del mundo. Y podríamos añadir a De Guindos, Margallo, Fernández Díaz y toda la recua  de ministros peperos.

A esto, sumar la cobardía incesante y proverbial del tal Mariano Rajoy. Por dos veces renunció a formar gobierno. Él, que presumía de haber ganado las elecciones. Si tanto presume de que le sacó un millón setecientos mil votos al segundo partido, ¿por qué no se ha atrevido a formar o, al menos, intentar formar gobierno él mismo? Obvio, porque está solo. Por no apoyarle no le apoyan ni los suyos, aunque de cara a la galería formen piña con su presidente.

Lo cierto es que mientras este gobierno siga siendo gobierno en funciones, los ciudadanos estamos más tranquilos. Los humillantes días en que había Consejo de Ministros todos temblábamos. Siempre había un recorte más, una subida más de impuestos, una disminución mayor de las libertades. Y así hemos aguantado cuatro años. Cuatro largos e interminables años.

Y la oposición también ha tenido su culpa. Ha sido débil, casi inexistente. Y para mayor oprobio, la oposición, es decir, el PSOE votaba conjuntamente con el PP en el Parlamento europeo. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Ítem más, el propio Rajoy sigue diciendo a todo el quiera escucharle que lo mejor para este país, lo mejor para él habría que decir, es una gran coalición. ¿Qué coalición? Os preguntaréis. Obviamente un a coalición PP y PSOE. Por la que Rajoy y militantes del PSOE suspiran, caso de Felipe González, el mismo que contribuyó decididamente a cargarse al PSOE y llevarlo si todo continúa igual a los mismos niveles que el PASOK griego.

Y esto es lo que hay. Esperemos acontecimientos.

“Dejemos que los peligros que nos acechan en el fango, afloren”. (Yo, Claudio).