reciclar-es-volver-a-dar-vida

 

Con el avance de las nuevas tecnologías es preciso adquirir nuevos conocimientos para no quedarse atrás. Hoy en día donde todo lo digital se va imponiendo, pese a que nos pese, es necesario actuar y ponernos manos a la obra. Al igual que reciclamos todo aquello que después de utilizarlo puede ser aprovechado de nuevo, de la misma manera, digo, nuestra mente nos pide, casi nos exige, que actualicemos nuestra videoteca cerebral para no quedarnos estancados en la era en la que impera las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). El ordenador, el móvil, la tableta… Todos ellos forman parte de nuestra vida. Los manejamos, con más o menos destreza, y no podemos prescindir de ellos. Incluso el ritmo de actualización de estos artilugios es vertiginoso. Recuerdo cuando comencé a manejarme por Internet, de esto hace más de quince años. Utilizaba el ordenador por la noche dando por hecho que eran esas horas cuando no se utilizaba el teléfono. Así que conectaba la entrada de la línea telefónica a mi ordenador. Para los que  no vivieron aquellas experiencias hay que explicarles que cargar una página tardaba siglos y de la desesperación pasábamos a la satisfacción cuando conseguíamos acceder a la información que ansiadamente necesitábamos. Más tarde fue aumentando la velocidad de las conexiones y de los ordenadores. Y llegamos a la tarifa plana. Un gran innovación sin duda alguna. Ya no tenías que controlar el tiempo que estabas conectado a la red. Daba lo mismo estar conectado una que cinco horas (pongo como ejemplo).

Con el transcurrir de los años aparecieron los teléfonos móviles. Los smartphones o teléfonos inteligentes que llegaron después vienen a ser un pequeño ordenador de bolsillo. En el momento de su aparición en el mercado muchos eran los que renegaban de ellos por sentirse controlados, por así decirlo. Pero tarde o temprano casi todos terminan cayendo en sus garras. La cuestión de a qué edad es preciso que se comiencen a usar estos terminales es harina de otro costal.

Y ahora, con vuestro permiso, queridos lectores y lectoras, voy a sumergirme de nuevo en los entresijos de este fabuloso mundo que es el de la telemática.

Besos y abrazos.

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